Le debemos tanto a las maestras y los maestros

La educación es el motor de la transformación, mientras que las y los maestros son sujetos activos de este cambio social

Le debemos tanto a las maestras y los maestros

Este viernes 15 de mayo celebramos a las maestras y los maestros de México, quienes, desde la edad temprana, nos recibieron en esos espacios del saber donde exploramos el mundo, pusimos a volar nuestra imaginación, aprendimos a través del juego, construimos nuevas amistades y redes de apoyo. Parte de lo que hoy somos tiene que ver con aquellas personas que han hecho de la enseñanza su vocación de vida.

En México, hay más de 2 millones 62 mil personas dedicadas a la docencia en alguna de las 258 mil 718 escuelas (INEGI, 2025), considerando la educación básica, media superior y superior. En Sonora, un total de 47,329 maestras y maestros se desempeñan en alguna de las 4 mil 876 escuelas, ya sea en las colonias urbanas o las comunidades rurales.

La educación es el motor de la transformación, mientras que las y los maestros son sujetos activos de este cambio social. En 2019, llevamos a cabo una reforma educativa que reivindicó la educación pública, obligatoria y gratuita en todos los niveles, incluida la educación inicial y la universitaria; además de haber recuperado la dignidad del trabajo docente, con el compromiso de hacer valer sus derechos laborales y contribuciones sociales.

Como diputada federal en la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión, formé parte del proceso de elaboración de la reforma constitucional mencionada, partiendo del diagnóstico de que los derechos de las y los maestros no pueden ser vulnerados por el Estado mexicano; al contrario, deben ser garantizados, protegidos y respetados.

Históricamente, la lucha de las y los maestros ha sido una lucha por la dignidad y los derechos del pueblo, siempre del lado del diálogo, la paz y el futuro. Esta reflexión me hace recordar la frase de Malala que refiere “un niño, un profesor, un lápiz y un libro pueden cambiar el mundo”. También recuerdo la película “La lengua de las mariposas”, donde se muestra el vínculo maravilloso entre un profesor y el pequeño Moncho, lleno de sabiduría, imaginación y ternura.

Las maestras y los maestros ocupan un lugar especial en el respeto y el cariño de la gente. En cada lugar, por muy lejano que esté de su hogar o de las comodidades de su entorno, una maestra o un maestro está dando clases con la esperanza puesta en las nuevas generaciones.

Hace unas semanas estuve en Ures en la celebración un festival cultural que lleva el nombre del Profesor Enrique Quijada Parra, en honor a una de las personas que más contribuyó a la educación en esa región. Por mi parte, le guardo mucho cariño a las y los maestros de cada escuela en que tomé clases, como aquellas y aquellos que conocí cuando estudié en la Primaria “José Vasconcelos” de Hermosillo.

Le debemos tanto a las maestras y los maestros, pues son las y los forjadores del presente y del futuro de Sonora y de México. 

Lorenia Iveth Valles Sampedro  - Senadora de la República