Entre castigo y prevención ante jóvenes violentos: Opinión ciudadana
Ciudadanos de Nogales exigen aplicar la ley con rigor, pero también fortalecer la atención familiar para frenar la delincuencia juvenil
Autoridades, comerciantes y padres de familia coinciden en que los jóvenes que portan machetes y siembran miedo en Nogales deben enfrentar la ley con rigor, pero también recibir atención y disciplina desde el hogar.
Lo que para unos es un grito desesperado de atención, para otros es un claro reflejo de mala crianza y tolerancia excesiva. Nogalenses consideran que estos jóvenes deben responder ante la ley como mayores de edad.
También consideran que son los padres de familia los responsables de su crianza y deberían poner mayor atención a su comportamiento para enseñarles a hacerse responsables de sus actos antes de que sea demasiado tarde.
Ramona Guadalupe Ayala Ortiz, líder del colectivo Buscando Corazones de Nogales, consideró que, si bien los menores que cometen delitos deben enfrentar consecuencias legales incluso como adultos cuando el daño es grave, también es necesario analizar las causas que los llevan a delinquir, al señalar que muchos adolescentes actúan por falta de atención y apoyo, por lo que hizo un llamado a autoridades y padres de familia a involucrarse en su orientación y acompañamiento.
Siempre he pensado que si cometes un delito pues debes de ser juzgado por él. Ahorita los menores están haciendo daño como personas adultas; por lo tanto, deben de ser juzgados como adultos. Pero también pienso yo que son muchachos de 14, 15, 16 años creo, que hay que ver qué los llevó a actuar de esa manera. Entonces hay que ver por qué este adolescente agarró ese camino de ‘irme a la delincuencia’. Muy probablemente sea un grito desesperado de ‘ponme atención, voltea a verme, existo’. Entonces que no se nos olvide, pues hay líneas muy delgaditas. Ahorita estamos en una época que casi nadie le brinda atención a los adolescentes. Entonces sí se tiene que hacer un análisis, empezando por la autoridad, empezando también por los padres de familia, y empezando a ver cómo apoyarlos y ayudarlos, argumentó.
Por su parte el comandante Francisco Cota, líder del grupo deportivo Heptatlón Juvenil de Seguridad Pública, coincidió en que los menores que cometen delitos deben ser juzgados como adultos para generar un escarmiento, al considerar que actúan con plena conciencia del daño que causan y se aprovechan de su edad. Asimismo, atribuyó esta problemática a la mala influencia de adultos y a fallas en la crianza, por lo que señaló que es necesario trabajar desde el núcleo familiar, especialmente con los padres.
Deberían de ser juzgados como adultos porque si ellos están tomando esas decisiones de andar haciendo y causando daños, pues que se forjen como adultos; legalmente que se busque la manera que ellos sean procesados como mayores para que ellos tengan ahora sí que un escarmiento, porque esto se está saliendo de control, dijo.
Están mal influenciados por personas adultas. Estos chamacos no se tientan el corazón para hacer daños, ellos van con esa mentalidad de causar daño, entonces mi opinión muy en particular sería que se juzguen como adultos, ellos ya saben que son menores de edad y piensan: ‘ah no pasa nada’, por eso lo manejan así ellos, añadió.
Es la mala crianza que tienen estos jóvenes. Aquí la ayuda de estos jóvenes serían los papás: empezar con los papás. El problema es la tolerancia. Los chamacos truenan los dedos y hacen lo que quieren. Desde el núcleo familiar debemos de trabajar ya, expresó.
Octavio Corral, comerciante de la ciudad, consideró que es necesario involucrar a los jóvenes en actividades deportivas o de convivencia para evitar que busquen llamar la atención mediante conductas violentas, y propuso fomentar alternativas como el trabajo comunitario. Asimismo, señaló que los padres deben prestar mayor atención a sus hijos para conocer su entorno y prevenir que se involucren en actividades delictivas.
Yo creo que invitando a los padres a que los lleven a algún deporte, a hacer otro tipo de convivencia entre ellos mismos, porque lo que andan buscando es llamar la atención ante la ciudadanía, y darse a conocer como un grupito de pleitos que andan formando entre ellos, y es lo que quieren: llamar la atención, sostuvo.
Hay formas: pueden agarrar una pala, un talacho o algo para trabajar. Decir ‘somos un grupo de muchachos, andamos buscando un trabajo, uno nos puede dar una feriecita y algo y le limpiamos su terreno o algo’, no simplemente agarrar un machete e ir a asaltar a los comerciantes o a diferentes tipos de gente. Uno como padre debería ponerle más atención a los hijos para saber en lo que andan metidos, opinó.
María Elena, comerciante de esta frontera, hizo un llamado a los padres de familia a ejercer mayor disciplina y supervisión sobre sus hijos, al considerar que la falta de límites y correcciones en el hogar propicia conductas delictivas. Señaló que los menores son conscientes de sus actos y actúan con permisividad, por lo que insistió en retomar la autoridad en casa para evitar que los jóvenes se desvíen.
Primeramente les hago un llamado a los padres de familia, que tengan un poquito más de conciencia, que cuando uno era más chiquillo tenían mano dura, pero de hoy en día nosotros como padres es la primera escuela que tienen nuestros hijos en casa… hijos, nietos. Si uno no los corrige, ellos van a hacer lo que les dé la gana, y si más los apoya y no les pone mano dura, va a ser la misma, van a ser más delincuentes, consideró.
Ellos van a ver eso que los dejen salir a la calle y que no les digan ‘te dejo ir 5, 10 minutos y estás de regreso’, y no lo cumplen los papás, ¿por qué?, porque no hay un castigo corregible, con más disciplina, deben de darles un castigo severo también, no nomás a la gente mayor que hace y deshace, por qué tienen 16, 15, 13 años y saben muy bien lo que están haciendo. Eso no es porque estén inocentes; inocentes no están, saben lo que están haciendo, pero como dicen ‘ay al cabo mi papá no nos va a hacer nada, mi mamá tampoco, y nos deja salir, y nos da el teléfono, pasamos todo el día en el teléfono’, ya no quieren estudiar, ya no quieren portarse bien, ya hasta le quieren golpear a los padres, porque uno mismo como padre así los está criando, ¿Qué está creando?, manifestó.
Por último, la comerciante Edith Nieto Minas consideró que los menores que cometen delitos deben recibir sanciones más severas, al señalar que las medidas actuales resultan insuficientes y permiten la reincidencia.
Asimismo, apuntó que la ley presenta incongruencias al no equiparar la gravedad de sus actos con las sanciones, y subrayó la importancia de que los padres mantengan mayor cercanía, supervisión y comunicación con sus hijos.
Pues para mí deben de ser tratados como lo que son: lamentablemente, delincuentes. Y se debe buscar la pena, como así se les da la pena a los delincuentes, y lo digo con todo respeto, pero es necesario, porque ¿qué es lo que sucede? Se van, los llevan a un centro de rehabilitación, duran un cierto tiempo, vuelven a salir y siguen en lo mismo, señaló.
Entonces sí necesitamos que la ley sea más justa, porque ellos están cometiendo un delito de un adulto; o sea, es incongruente lo que hace la ley nada más porque son menores de edad, pero su alcance es mayor a veces que de un adulto, que se queda uno sorprendido con tantas situaciones que vemos, agregó.
Pues que estuvieran más al pendiente de ellos, yo sé que muchas veces nos portamos de una manera en la casa y salimos y sale todo lo que traemos, pero sí que estén más al pendiente. Platicar con ellos sus inquietudes, conocerlos. De vez en cuando que los padres se aparezcan si están yendo a la escuela o no están yendo a la escuela, los papás a veces piensan que trabajando y llevando el sustento ya es todo, y no… es una parte nada más. Lo más importante lo están dejando a la deriva, concluyó.
La sociedad nogalense exige respuestas y acciones: justicia que no distinga edades cuando el delito es adulto, pero también atención y disciplina desde el hogar para evitar que más adolescentes crucen la línea hacia la delincuencia.
Entre el castigo y la prevención, Nogales se debate en cómo enfrentar a estos jóvenes que hoy son vistos como amenaza, pero que también podrían ser rescatados si se les brinda guía, disciplina y oportunidades; hoy el futuro de la ciudad depende de qué camino se elija.