Director musical apuesta por cambiar vidas a través del arte en Nogales
Gerardo Trejo colabora con jóvenes de la Orquesta San Joselito, convencido de que la música puede abrir nuevas oportunidades y realidades
Para Gerardo Trejo, la música no es una meta, sino un regalo que se recibe para ser entregado, esto expresó el actual director de la escuela municipal de música de Hermosillo, en sus primeras lecciones en la comunidad de La Mesa, en Nogales, con el propósito de compartir ese obsequio con los integrantes de la Orquesta San Joselito, convencido de que un instrumento puede ser la herramienta para que un joven transforme su realidad.
El vínculo entre el director y esta agrupación nació de lo que el define como una “Diocidencia”, ya que mientras el padre Edgardo Gámez, buscaba ayuda técnica para sus músicos, Trejo buscaba un nuevo sentido para su labor docente, cuando ambos se encontraron en Hermosillo tras una jornada de oración, dando inicio a una colaboración que hoy busca elevar el nivel de los jóvenes nogalenses con el apoyo de la especialista en violín, Perla Aguilar.
A nosotros nos regalaron la música, a nuestros maestros, y pues bueno, yo considero como siempre que es un regalo maravilloso. Primero que nos permite nuestro padre Dios y después que nos han regalado nuestros maestros. Ahora a nosotros nos toca ser los maestros y enseñar a nuevas generaciones y pasar el amor por el bello arte de la música, mencionó el maestro Trejo.
A pesar de que la orquesta ha pisado escenario internacionales en Roma y otros sitios, el maestro identifico que el corazón de los muchachos de La Mesa necesitaba fortalecerse con técnica e instrucción formal, en apoyo al trabajo formativo realizado por el maestro Juan Manuel Martínez, por lo que junto con la experiencia de haber dirigido la Filarmónica de Sonora, Trejo deicidio dedicar sus fines de semana a viajar hacia la frontera, priorizando la enseñanza sobre los escenarios profesionales para trabajar con niños que ven en la música un horizonte distinto al que los rodea.
En el contacto de una comunidad con carencia, el director sostiene que la ejecución musical es una ventana hacia otros universos, para el, ver a un niño de escasos recursos dominar un instrumento que parecía inalcanzable es la prueba de que ellos son los autores de su propio destino y de que el arte tiene el poder de devolver la paz y el sentido de unión dentro de las familias.
Les digo a la gente, nosotros en esta etapa y en estos programas, no buscamos hacer la música como un objetivo. La música es un medio. La música no es un fin. Es un medio para poder tocar corazones. Para acercarnos a las comunidades, acercarnos a las familias. Y también es un medio por el cual los niños se pueden asomar y ver que hay otros universos. Que la verdad, las realidades que se viven en nuestro país, que todos conocemos. No solo en nuestro país, en cualquier parte. Lo que tú vives no es lo único que existe. Y entonces la música sirve como una ventanita por la cual se asoman. Y se dan cuenta que existen otros universos a los cuales ellos pueden llegar, compartió.
La labor es clara para el maestro Trejo en San Joselito, la cual apenas comienza, lograr que cada joven entienda la trascendencia de lo que hace, al enseñarles a interpretar una nota, no solo busca formar músicos, sino ciudadanos capaces de cambiar su entorno, a través de la disciplina y el amor que ponen en su arte.
