La toma de Nogales: el inicio de la ofensiva constitucionalista en la frontera

El 13 de marzo de 1913 las tropas de Álvaro Obregón derrotaron a fuerzas federales, marcando un momento clave en la Revolución Mexicana

La toma de Nogales: el inicio de la ofensiva constitucionalista en la frontera

El 13 de marzo de 1913, la ciudad fronteriza de Nogales, Sonora se convirtió en el escenario del primer acto de resistencia armada a gran escala contra el gobierno de Victoriano Huerta, ya que, bajo el mando del entonces coronel Álvaro Obregón, las fuerzas sonorenses iniciaron un asedio que no solo buscaba recuperar la plaza, sino establecer una base estratégica para la Revolución Mexicana.

De acuerdo con el libro “Ocho mil kilómetros en campaña”, la toma de la Villa de Nogales comenzó formalmente durante la madrugada, tras el rechazo de los federales a rendirse pacíficamente ante las tropas revolucionarias, por lo que Obregón diseñó una estrategia de pinza con columnas que rodearon la población por los cerros, logrando que para la tarde de ese mismo día las tropas huertistas, lideradas por Manuel Reyes y Emilio Kosterlitzky, se vieran obligadas a refugiarse cruzando la frontera hacia el lado estadounidense, entre la nieve y el frío.

El enfrentamiento definió el inicio de la etapa constitucionalista de la lucha armada y catapultó la carrera militar y política de Obregón, ya que la victoria le permitió el ascenso en el grupo sonorense que jugaría un papel determinante en la reconstrucción de las instituciones nacionales durante la época posrevolucionaria, todo esto tras lo sucedido en la conocida como “Decena Trágica” y el asesinato de Francisco I. Madero.

De la misma forma, el triunfo transformó a Nogales en un punto neurálgico del movimiento, facilitando el control de la aduana y el flujo de actores militares desde el extranjero. Gracias a esta posición estratégica, Venustiano Carranza pudo establecerse más tarde en la ciudad para organizar su gabinete y consolidar la lucha contra el régimen usurpador.

La importancia de este evento radica en que otorgó a los revolucionarios una ventaja logística sin precedentes al controlar las comunicaciones telegráficas y el acceso a financiamiento, así como armas, por lo que los combates en los cerros que rodean la ciudad dejaron una marca imborrable en la identidad local, elevando a Nogales como una pieza clave en el rompecabezas de la revolución.

La elección de la frontera como campo de batalla se debió a su ubicación geográfica y su conexión ferroviaria, alejada del control centralista de la capital y colindante con Arizona, ya que esta cercanía con el país vecino fue fundamental para asegurar el éxito del movimiento armado y la posterior estabilidad de la región norte de Sonora.