De Cruz Roja a suboficial: Julia Ochoa inspira a nuevas generaciones en Nogales

La oficial, con licenciatura en Derecho y maestría en curso en Protección Civil, destaca la importancia de la capacitación y el compromiso para servir a la ciudadanía

De Cruz Roja a suboficial: Julia Ochoa inspira a nuevas generaciones en Nogales

En Nogales, Sonora, la historia de la oficial Julia Guadalupe Ochoa Zavala es un ejemplo vivo de cómo la preparación, la constancia y el amor por servir a la comunidad pueden transformar vidas y dejar huella en generaciones enteras.

Julia inició su trayectoria en 1991 en la Cruz Roja, donde descubrió su pasión por ayudar. Poco después ingresó como policía auxiliar y en 1996 fue dada de alta como policía municipal. Desde entonces, su vida ha estado marcada por el compromiso con la seguridad pública.

Actualmente me encuentro laborando aquí en el Departamento de la Unidad de Protección Civil. Empecé mi carrera en un área de corporación, inicié en Cruz Roja, posteriormente estuve dos años como policía auxiliar; en el 96 se me dio de alta como policía municipal aquí en Nogales, Sonora. Posteriormente, en el 2008 apliqué para irme al Instituto Superior de Seguridad Pública en la ciudad de Hermosillo, haciendo una carrera técnica en policía; al salir de la carrera técnica regresé a Nogales a seguir trabajando como elemento de seguridad pública, narró.

Posteriormente estudié la licenciatura en Derecho y así me he ido preparando; actualmente llevo la maestría en Protección Civil y también estoy en el grupo de docentes del Instituto de Seguridad Pública, soy instructora en lo que viene siendo las competencias básicas, y así hemos ido cada día capacitándonos a través de esta trayectoria, que es algo muy bonito, agregó.

Treinta años después, ha escalado hasta el grado de suboficial, ha cursado una licenciatura en Derecho y actualmente estudia una maestría en Protección Civil, además de ser instructora en el Instituto Superior de Seguridad Pública. Su recorrido no solo refleja disciplina, sino también una búsqueda constante de superación.

Este año cumplo 30 años de servicio en las instalaciones de Seguridad Pública, trabajando en el área de comercio, turística y en las diferentes delegaciones que se nos ha dado la oportunidad de trabajar, mencionó.
Siempre agradecida con Dios y su familia, ha logrado superar los obstáculos que se le han presentado en su carrera, superándose más allá de sus metas.

Pues yo le doy gracias a mi madre, que en paz descanse, que ya no está conmigo, pero ella fue uno de los motores para mí para seguir adelante; era la que me apoyaba cada que yo decía: quiero estudiar, quiero salir adelante. Fue quien estuvo a cargo de mis niños cuando yo me fui al instituto; entonces, parte de ello le debo a Dios primeramente y en segundo le debo a mi mamá, que fue la que me apoyó en todo este recorrido, declaró.

Hoy, sus hijas e hijos la ven como un ejemplo de orgullo y esfuerzo, y ella misma invita a las nuevas generaciones a servir a la comunidad.

La verdad, ellos me dicen que se sienten orgullosas, orgullosos; es una niña, los demás son cuatro hombres. Yo les invito a que, si les gusta apoyar, si les gusta servir a la comunidad, pues que lo hagan, que se desenvuelvan, que de todo lo que he ido haciendo algo les vaya quedando a ellos para que también puedan ayudar a la ciudadanía, acentuó.

En este mes de marzo, Julia envía un mensaje poderoso a todas las mujeres de Nogales, Sonora:

Como mujeres pues valemos mucho y hay que decirlo, ¿por qué no? A la población, a la ciudadanía, a esas mujeres, a esas grandes mujeres que por el solo hecho de ser mamás son ya unas personas excelentes, porque para ser mamá la verdad no cualquiera; tenemos que venir a implementar una cultura, un respeto hacia la ciudadanía, a nuestros hijos, tenemos que formarlos. Y si bien es cierto muchas veces fallamos en casa con esa responsabilidad, pues nosotras como mamás vamos fallando. Entonces, son muy bonitos los hijos, los nietos, pero hay que irles formando esa cultura, esa responsabilidad, esa obligación, dijo.

Cuando Julia ingresó a la corporación, apenas había cuatro mujeres en las filas. El reto era doble: demostrar que podían desempeñarse con la misma capacidad que sus compañeros y enfrentar prejuicios sobre su rendimiento.

Mira, si bien recuerdo, cuando ingresamos había cuatro compañeras más en la corporación y sí era un poco difícil, porque me tocó en una ocasión trabajar con un compañero que pensó que el rendimiento de una mujer no iba a ser igual al de un hombre. Y es cierto, eso me queda más que claro; no vamos a igualar la fuerza del hombre como mujeres, pero igual nosotras las mujeres también estamos capacitadas y sabemos trabajar, declaró.

Claro que sí se puede; es cuestión de echarle ganas y, ¿por qué no? También el ser mujer. A todas las mamás, como les digo y les reitero, un fuerte abrazo y muchas felicidades por el hecho de ser mamá, concluyó.

La historia de Julia Ochoa no es solo la de una mujer en uniforme, sino la de una ciudadana que ha hecho de la empatía y el servicio su bandera. En tiempos donde la seguridad y la protección civil son pilares de la comunidad, su voz resuena como un recordatorio de que el verdadero poder no está en la fuerza física, sino en la capacidad de transformar vidas con compromiso y humanidad.