Dos heridos en altercado vecinal en la frontera
Un hombre fue lesionado con una roca en el fraccionamiento La Mesa y una mujer golpeada en la colonia Centro, en hechos separados atendidos por la Policía Municipal. Ambas víctimas fueron certificadas médicamente con lesiones que no ponen en riesgo la vida.
La tensión entre vecinos volvió a estallar en dos barrios de la frontera, dejando a dos personas con heridas tras enfrentamientos que comenzaron con palabras y terminaron en golpes. El primero ocurrió poco antes de las 2:00 de la madrugada en la calle Pinares, del fraccionamiento La Mesa, donde José A., de 47 años, salió a ajustar su automóvil y se topó con un vecino que, sin previo aviso, lo insultó con crudeza.
“Solo quería estacionar bien, pero él empezó a gritar que era mi culpa que él no podía dormir”, contó José, con el pómulo inflamado y un hematoma que aún le duele al tocarlo. “De pronto me lanzó una piedra. No pensé que iba a hacerlo, pero sí lo hizo. Corrí adentro, y él se metió a su casa como si nada.” Los agentes municipales llegaron minutos después, tras la llamada de emergencia, y lo llevaron al hospital más cercano, donde le confirmaron una contusión sin complicaciones, pero con suficiente fuerza como para dejarlo sin dormir en días.
Horas después, en pleno centro de la ciudad, otra escena se desató bajo el sol de la tarde. A las 16:25, elementos de la Policía Municipal acudieron a la calle Nicolás Bravo, tras una alerta del C5, donde Luz A., de 30 años, se encontraba temblando en las escaleras de una pequeña capilla. “Era Andrea. La conozco desde niña. Pero esa tarde no era la misma”, dijo, con la voz quebrada. “Vino como una tormenta, gritando que no quería verme ahí, que yo le había ‘maldito’ a su tía. Y de golpe, me dio dos puñetazos en el brazo y un empujón que me tiró al suelo.”
Luz, madre de dos hijos, no respondió. Se levantó, entró a la capilla, marcó el 911 y esperó. “No quería pelear. Solo quería rezar en paz.” Los paramédicos la atendieron en el lugar y la trasladaron al centro de salud, donde le diagnosticaron moretones y un leve esguince en la muñeca—lesiones que, según el médico, no ponen en peligro su vida, pero sí su tranquilidad. “Ya no me siento segura ni en mi propia calle,” confesó, mientras ajustaba el vendaje en su brazo.
En ambos casos, las autoridades abrieron carpetas de investigación, pero hasta el momento no se han detenido a los presuntos agresores. Vecinos de ambos sectores aseguran que estas peleas no son aisladas: “Aquí ya no se habla, se grita. Y si no se grita, se lanza algo”, dijo una mujer que observó desde su puerta el incidente en Pinares. “Antes, nos saludábamos con un café. Ahora, nos miramos como enemigos.”