Escuelika despide a nueva generación de estudiantes migrantes con emotiva graduación
Siete alumnos culminaron su formación en este espacio educativo de la Casa de Misericordia y de Todas las Naciones, donde el aprendizaje y el acompañamiento brindan esperanza a familias en movilidad
Cada sonrisa recuperada en medio de la movilidad representa una victoria contra la adversidad, por lo que el pasado viernes la conocida como “Escuelika” celebró una emotiva graduación escolar que reafirma su lugar como la única institución educativa en nuestro estado que se dedica con un sistema de aprendizaje propio a atender a la niñez migrante, un espacio donde los pequeños demuestran que, sin importa el lugar del mundo donde se encuentren, siguen jugando, aprendiendo y manteniendo vivas sus ilusiones, esperanzas y sueños.
Este ciclo escolar concluyó transformando el dolor en una celebración de un esfuerzo compartido junto a sus madres y padres, a pesar de encontrarse en una situación de movilidad humanas y enfrentando la incertidumbre del contexto fronterizo, las familias completas demostraron que están dispuestos a todos a defender el derecho fundamental de los niños a seguir siendo seres de luz, mientras permanecen y avanzan juntos.
Mi admiración para todas las familias porque sé que no es fácil dejar su lugar de origen, sus raíces, sus tradiciones, sus costumbres, su hogar y su familia. Admiro su valentía, su fortaleza, porque sé que lo hacen para protegerse a sí mismos y proteger a su familia. Agradezco infinitamente que nos den la oportunidad de poder enseñar, de poder acompañar y de poder guiar también a sus hijos, mencionó María Moreno, directora de Escuelika.
El esfuerzo conjunto dentro de la Casa de Misericordia y de Todas las Naciones ha permitido que el acceso a la educación se convierta también en un albergue que no solo brinda un techo, sino que abraza el alma, por lo que el trabajo del personal docente y las voluntarias, han actuado como una fuente generosa que siembre en los pequeños conocimiento, confianza y alegría, devolviendo un sentido de pertenencia a menores que tendrán un futuro complejo.
Fueron 7 jóvenes, en esta ocasión que formaron parte de esta generación, que no solo dejo un recuerdo en la memoria de los asistentes, sino el firme compromiso de proteger la dignidad de la niñez y asegurar su desarrollo.
Hoy queremos sembrar algo más grande que un recuerdo. Queremos sembrar compromiso, compromiso con la paz, con el respeto, con la empatía. Que cada uno de ustedes sea constructor de un mundo donde nadie tenga que huir, donde la dignidad no se negocie y donde la niñez sea siempre protegida. Niñas y niños lleven con ustedes la certeza de que valen, de que son capaces, de que su voz importa. Nunca permitan que nadie les diga lo contrario. Su historia no es una carga, es una semilla. Sigamos adelante juntos, sin miedo, sin etiquetas, sin re-victimizar, pero con memoria, con amor y con una profunda convicción. Ustedes son luz y el mundo necesita esa luz. Felicidades hoy y siempre, indicó Lika Macias, directora de Casa de Misericordia.
En la ceremonia se contó con la presencia además de las directoras, del titular de Educación en Nogales, Edgar Valadez Valdez, la directora de FESAC en la frontera, Alma Cota, representantes de la Secretaría de Educación y Cultura, voluntarios y autoridades de resguardo a los derechos de los migrantes.

