Reconocen esfuerzo de familias y estudiantes en temporada de graduaciones
El sacerdote Martín Rodrigo García destacó la dedicación de los padres de familia en la formación integral de sus hijos y animó a los nuevos egresados a perseguir sus sueños con responsabilidad, fortaleciendo principios civiles, morales y espirituales para convertirse en ciudadanos comprometidos con la sociedad
En el marco de la temporada de graduaciones y fin de cursos, el Padre Martín Rodrigo García, sacerdote de la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe en esta frontera, extendió una felicitación a estudiantes que culminan sus estudios desde el nivel preescolar hasta la preparatoria, instándolos a poner sus talentos al servicio de la sociedad y mantener firmes sus valores.
Como capellán del colegio privado luego de homilía de graduación, el presbítero reconoció primeramente el esfuerzo de las familias, al destacar la dedicación de los padres para asegurar el crecimiento integral de sus hijos.
El agradecimiento a los papás por este esfuerzo y esta dedicación de seguir buscando este bien y crecimiento integral de sus hijos, que nos da siempre la oportunidad de acercarnos también a la cuestión de la fe, expresó.
Al dirigirse a los graduantes de los distintos niveles educativos, el Padre Martín los exhortó a no perder la capacidad de soñar, de disfrutar sus etapas y de ser creativos. Esto al hacer eco del mensaje evangélico, recordó a los niños y jóvenes que los talentos y dones que poseen no son para guardarse, sino para compartirse y ponerse al servicio del bien común.
El sacerdote enfatizó que hoy en día se requiere reforzar los cimientos de la sociedad, al recordar el lema que distingue a la institución educativa que representa: “ser siempre buenos cristianos y honestos ciudadanos”.
Enfatizó que la comunidad actual demanda personas con sólidos valores civiles, morales y religiosos, pilares que sostienen tanto el desarrollo individual como el tejido social.
El Padre Martín deseó el mayor de los éxitos a las nuevas generaciones de egresados, animándolos a seguir educándose y crecer en cada nueva etapa de sus vidas, siempre respaldados por el apoyo incondicional de sus padres y la guía espiritual de su fe.


