Hallazgo forense en Nogales impulsa formación humana y científica de futuros criminólogos
El colectivo Buscando Corazones destacó la importancia de enseñar empatía y respeto en el trabajo de criminalística, tras integrar a estudiantes universitarios en un operativo de recuperación de restos óseos
En una jornada que entrelazó el rigor científico con la sensibilidad humana, el colectivo Buscando Corazones Nogales, liderado por Ramona Ayala Ortiz, llevó a cabo un operativo de rastreo y recuperación en una zona agreste del municipio; el evento destacó no solo por el hallazgo de restos óseos, sino por fungir como un aula al aire libre para futuros profesionales de la ciencia forense.
Estudiantes de la carrera de Criminología de una universidad privada estuvieron presentes en la zona acordonada, con la oportunidad de observar de primera mano los protocolos de actuación forense y criminalística ante el hallazgo de fosas clandestinas, con la premisa de participación anterior de estudiantes de la misma especialidad, pero de otra institución escolar particular.
Respecto al análisis del escenario y labor de campo, la jornada revela un trabajo minucioso y apegado a los protocolos de preservación del lugar de intervención, donde resaltaron elementos clave en la escena sobre el aseguramiento del perímetro, intervención especializada, tratamiento de restos óseos, seguridad perimetral y la presencia académica.
Con la premisa de fomentar una formación con empatía y desde el lado humano de la criminalística, más allá de la técnica, la jornada estuvo marcada por un fuerte componente formativo y de sensibilización, impulsado por el colectivo, al extender un profundo agradecimiento al Agente Pericial Roberto Manjarrez, quien transformó la dolorosa escena de un hallazgo en una invaluable lección para las y los estudiantes.
Gracias, Roberto, por tomarte el tiempo de explicar, paso a paso, el protocolo correcto al realizar un hallazgo, tu guía fue fundamental para que los futuros profesionales entendieran no solo la parte técnica y científica, sino también la importancia de la empatía y el respeto absoluto que merece cada proceso en campo, expresó Ramona Ayala Ortiz en representación del colectivo.
Agregó que la labor del perito fue crucial para transmitir a las nuevas generaciones que el trabajo de criminalística no se limita a la recolección de evidencia. Exige, ante todo, un compromiso inquebrantable para proteger la dignidad de los restos recuperados, a los que el grupo de búsqueda se refiere cariñosamente como “corazones”.
Expuso que esta iniciativa registra un precedente de gran valor para la educación forense con la integración de estudiantes universitarios en escenarios reales de búsqueda civil y resalta la necesidad de formar profesionales que comprendan la realidad de la crisis de desapariciones en el país, desde el entendimiento de encontrar la verdad y la justicia a través de sus evidencias.
