Monumento a Colosio se transforma en grito por desaparecidos

Familias colocan fichas de búsqueda y exigen justicia en espacio público

Monumento a Colosio se transforma en grito por desaparecidos

Lo que inició como una expresión de inconformidad en el monumento a Luis Donaldo Colosio Murrieta, ha evolucionado en un potente símbolo de la crisis de desapariciones que azota a la región. Tras la reaparición de las “lágrimas de sangre” en el busto del político sonorense, el sitio fue arropado este día por decenas de fichas de búsqueda, transformándose el espacio en un altar de protesta social.

Ante el reporte de nuevos daños a la estructura, Braulio Sánchez, presidente de la Fundación Colosio en Nogales, acudió al lugar con la intención de evaluar el presunto vandalismo. Sin embargo, tras observar la presencia de los rostros de ciudadanos desaparecidos pegados en la base del monumento, su postura cambió radicalmente hacia la solidaridad.

“Esto no se trata de un acto de vandalismo; es un grito desesperado de las familias”, afirmó Sánchez. “Como Fundación Colosio y como padre de familia, nos unimos a este reclamo ante las autoridades correspondientes. Este acto dejó de ser un daño para convertirse en una protesta que retomamos como nuestra”.

En un gesto de apoyo directo a los colectivos de búsqueda locales, el líder de la fundación anunció que, por su parte, no se realizarán labores de limpieza por el momento, al permitir que las fichas y la pintura roja permanezcan como testimonio de la exigencia ciudadana.

Las consignas presentes en el lugar, firmadas con las siglas “LA”, cuestionan la narrativa oficial de seguridad, con frases como: “Oye... todo bien, el Gobierno ya dijo que no pasa nada”, haciendo eco del sentimiento de abandono que manifiestan las familias de las víctimas, así como la frase “Pronta paz en vida a todas las familias que tienen una gran ausencia en su hogar”.

Con este respaldo, el monumento a Colosio se consolida no solo como un referente histórico, sino como un punto de convergencia para la lucha social en Nogales, donde converge también “El Árbol de la Esperanza” y la exigencia de paz y justicia parece haber encontrado un aliado inesperado en la representación del legado colosista.