Hombre de 53 años resulta herido tras ser atacado por un grupo de perros en Avenida Álvaro Obregón

La mañana empezó como cualquier otra… hasta que los perros salieron de la sombra. Uno se bajó del taxi sin preguntar, otro se calló para no llamar la atención. Todos saben quiénes son esos perros. Nadie sabe quién los alimenta. En la frontera, el heroísmo no lleva uniforme… solo hambre y coraje.

Hombre de 53 años resulta herido tras ser atacado por un grupo de perros en Avenida Álvaro Obregón

La alerta sonó poco antes de las 9 de la mañana en la frecuencia del C5: una persona herida por perros en la avenida principal de la colonia San José, cerca del restaurante 7 Mares. Los agentes llegaron en menos de siete minutos, entre el ruido de los carros y el olor a café y tacos que aún flotaba en el aire de la mañana.

Allí encontraron a Enrique, de 53 años, sentado en la banqueta con la camisa manchada de tierra y sangre seca. Con la voz temblorosa pero clara, contó que caminaba hacia su tienda de abarrotes cuando tres perros sin dueño salieron de entre los matorrales del estacionamiento trasero. “No los vi venir —dijo—. Uno me agarró la pierna derecha, otro la izquierda, y el tercero me mordió el brazo cuando traté de cubrirme.”

Un taxista que pasaba por ahí, con la radio encendida y el motor aún en marcha, saltó del auto sin dudar. “Lo levanté como pude, lo metí al carro y lo llevé hasta la clínica,” contó el conductor, quien no quiso dar su nombre. “Aquí en la frontera, uno aprende rápido: si ves a alguien en apuros, no te detienes a sacar el celular. Te bajas y ayudas.”

El médico de guardia confirmó dos heridas profundas en las piernas y una más leve en el antebrazo derecho. No hubo fracturas, pero el afectado necesitará antibióticos y seguimiento. Mientras tanto, los agentes notificaron al Centro de Bienestar Animal, que ya tiene un historial de intervenciones en esa zona, donde los perros callejeros son parte del paisaje cotidiano —y a veces, del peligro.

Vecinos que se acercaron a ver qué pasaba coincidieron en una misma frase: “Estos perros ya los conocemos. No son agresivos por naturaleza… pero cuando tienen hambre, o se sienten acorralados, ya sabes.” Algunos mencionaron que hace semanas vieron a un hombre con bolsas de comida dejándolas en la esquina, como si fuera un ritual silencioso de cuidado. Nadie sabe quién es. Pero todos lo ven.