Encuentro entre pasado y presente: Ímuris recibe a exalcalde Víctor Manuel Soto Silva
La visita del exmandatario al Palacio Municipal dejó un momento cargado de simbolismo, al reencontrarse con su retrato y dialogar sobre los retos y aprendizajes de su trienio al frente del Ayuntamiento
Hay imágenes que valen más que mil palabras, y gestos que resumen toda una vida de servicio, premisa que se hizo notar en los pasillos del Palacio Municipal al ser testigos de un momento cargado de simbolismo y memoria institucional con la visita de don Víctor Manuel Soto Silva, quien llevó las riendas de este municipio entre 1988 y 1991.
La visita fue compartida por el Gobierno de Ímuris, Sonora, que actualmente encabeza por reelección el alcalde Jesús Leonardo García Acedo, donde el exmandatario protagonizó una escena conmovedora en la galería de presidentes. Allí, frente a su propio retrato, Soto Silva posó su mano sobre el marco de madera, como quien saluda a un viejo amigo, reencontrándose con la versión de sí mismo que hace tres décadas asumió la responsabilidad de guiar a Imuris.
La visita trascendió el protocolo oficial para convertirse en una charla amena y enriquecedora entre el pasado y el presente de la administración local, en el encuentro, Soto Silva compartió anécdotas vivas de su trienio, al desglosar no solo los datos históricos, sino la experiencia humana detrás del cargo: los retos enfrentados, los aprendizajes forjados bajo presión y las satisfacciones que deja el deber cumplido.
Es emocionante volver a estos espacios, expresó el expresidente, visiblemente conmovido al recorrer los recintos que alguna vez fueron el escenario de decisiones cruciales para el desarrollo de la comunidad.
Como un gran valor de legado para el Gobierno Municipal, este tipo de encuentros son fundamentales para fortalecer la memoria institucional y valorar a quienes han construido a construir los cimientos del Ímuris actual, por lo que no es solo un acto de cortesía, sino de respeto profundo por la historia local.
La visita de Víctor Manuel Soto Silva quedó registrada no solo en una fotografía, sino como un recordatorio de que el servicio público deja una huella imborrable, y que el cariño por la tierra y su gente perdura mucho más allá de los periodos administrativos.