Peso mexicano gana terreno frente al dólar y marca su mejor nivel en más de un año
De acuerdo con datos del Banco de México, el tipo de cambio se ubicó este 27 de enero en 17.28 pesos por dólar, una reducción que podría favorecer importaciones y pagos de deuda, en un contexto de menor confianza internacional en la economía de Estados Unidos
El peso mexicano ha iniciado el 2026 con una fortaleza importante frente al dólar, de acuerdo con datos oficiales del Banco de México, el tipo de cambio este 27 de enero se posicionó en 17.28 pesos por uno de los billetes verdes, con una tendencia a la baja para las próximas semanas.
Esta cifra se equipará al precio del dólar del pasado 4 de junio de 2024, en donde tras meses de estabilidad, la moneda logro romper la barrera de los 17.20, y previó a este posicionamiento, se habían tenido una volatilidad importante por cerca de un año y medio.
Durante todo el 2025, el tipo de cambio interbancario se mantuvo por encima de los 17.90, lo que convierte al dato actual en un cambio en el valor, por lo que esta reducción, de acuerdo con analistas financieros puede ayudar a reducir los costos de deudas o importaciones, lo que promete una estabilidad superior a otras divisas de países emergentes en este inicio de año.
De la misma forma, especialistas a nivel internacional, indican este comportamiento responde a la confianza en las variables macroeconómicas del país, por lo que el peso ha logrado recuperar terreno tras superar la incertidumbre que los mantuvo por encima de los 18 pesos durante el año anterior.
A nivel local, los valores del dólar en las ventanillas de casas de cambio como ha sido la constante en los últimos meses, a diferencia de las compras o transacciones realizadas directamente con los bancos, ya que para este tipo de operaciones el valor se sitúa en los 17.45, a diferencia de los 18.15 a los que se encuentra en estos locales en Nogales, Sonora.
Dentro de los principales factores para este bajo precio de la moneda norteamericana, se identifican la deuda de los Estados Unidos hacia los bancos internacionales, así como el déficit en los pagos, junto a la política comercial proteccionista, además de una percibida inflación a corto plazo por una percepción de riesgo institucional por la administración del actual presidente Donald J. Trump.
