De Chiapas a la frontera: la historia de Domingo Pérez, un ícono del Centro de Nogales

Con gabardina negra, fe inquebrantable y una motocicleta azul, Domingo Pérez Herrera ha forjado una vida de trabajo y dignidad que lo ha convertido en una figura reconocida y respetada por generaciones de nogalenses

De Chiapas a la frontera: la historia de Domingo Pérez, un ícono del Centro de Nogales

En las calles de Nogales, Sonora, resuena un nombre que se ha convertido en leyenda urbana: Domingo Pérez Herrera, ‘El Charro Negro’. Siempre vestido de oscuro y con su inseparable gabardina negra, este hombre de carácter firme y espíritu incansable ha ganado el respeto y la admiración de toda la comunidad nogalense.

Su figura, montado en una motocicleta de color azul y cargando garrafones de agua, es parte del paisaje cotidiano desde hace más de dos décadas.

A sus 67 años, Domingo sigue recorriendo escaleras y cañadas con la fuerza de quien nunca se rinde, entregando el vital líquido a sus clientes. Cada mañana, desde muy temprano, cruza la ciudad en su motocicleta para estacionarse en la Plaza de Armas, donde espera las llamadas de quienes confían en su servicio.

Nació el 4 de agosto de 1958 en Santo Diego, Chiapas. En su juventud decidió emprender camino y llegó a Nogales en el año 2002. Su primer empleo fue en la tienda Ley Greco; después trabajó como maestro fierrero en la construcción de la estructura metálica del edificio del C4, hasta el 2003. Fue entonces cuando inició su propio negocio en la venta de agua, oficio que lo convertiría en un personaje entrañable de la frontera.

En Nogales llegué en el 2002. Trabajé seis meses en la Ley Greco, seis meses en el C4 y al año entré al agua. En el C4 era maestro fierrero, hice toda la armazón con varilla, estribos y viguetas. Cuando terminó esa obra me metí al agua, y hasta ahora ya llevo más de 23 años, dijo.

Al inicio recorría la ciudad en un triciclo similar a los que venden raspados, y durante seis años repartió agua de esa manera. Con el tiempo consiguió su motocicleta, que se volvió parte inseparable de su identidad.

Aquí en Nogales me estiman mucho, y yo también los respeto. Nunca les he faltado al respeto a nadie, ni a mis clientes ni a las personas en la calle. Cuando empecé a vender agua me vestía de negro y me pusieron ‘El Charro Negro’. Desde entonces, dondequiera me gritan así: en los negocios, en los carros, los niños… todos me llaman por ese nombre. Ellos me respetan y yo los respeto, y me siento a gusto trabajando, compartió. 

Su respeto al prójimo y su fe en Dios, fortalecida por más de 34 años como miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, lo han mantenido firme y con la cabeza en alto. Aunque vive solo en Nogales, ha construido una sólida cartera de clientes en todo el sector Centro.

Considerado ya un personaje de la frontera, ha sido entrevistado por televisoras extranjeras e incluso participó con un pequeño papel en una película de la pantalla grande.

Tengo todo el centro: negocios, restaurantes, hoteles, farmacias, casas familiares. Aquí me paro en la plaza y espero llamadas. Ya casi todo es por pedido telefónico; me llaman, voy y entrego. Así me la paso, con mis clientes controlados. Pasan las personas y me dicen: ‘Dame tu número porque voy a necesitar que me surtas agua a mi casa’, y yo les digo: ‘Sí, cómo no’, me dicen dónde es y, órale, y así ya no me muevo; casi aquí me mantengo en la plaza, narró.

Con orgullo afirma que no tiene vicios y que su fuerza proviene de la fe y el trabajo.

Con la ayuda del Señor me siento bien. No tengo vicios de alcohol ni nada. Pertenezco al camino de nuestro Padre Dios Todopoderoso. Aquí en Nogales saben que soy adventista, señaló.

Su vida ha estado marcada por esfuerzo, disciplina y respeto. Y aunque su historia incluye anécdotas pintorescas, como aquella vez que en una película interpretó a un hombre que recuperaba su motocicleta a golpes, lo que realmente lo define es su constancia y el cariño de la comunidad.

En una película una mujer me robó la moto, yo la alcancé y la agarré a chingazos, la agarré a golpes, y sale en la televisión, que también me ha grabado en todo este lugar, contó.