Competitividad: el motor que impulsa a nuestras ciudades

La competitividad también se construye desde lo cotidiano. Una calle bien iluminada, un trámite ágil, un parque limpio o una escuela equipada son señales de que la ciudad está preparada para competir

Competitividad: el motor que impulsa a nuestras ciudades

Hablar de competitividad es hablar de futuro. En un mundo cada vez más interconectado, las ciudades que logran atraer inversión, generar empleos y ofrecer servicios de calidad son las que se consolidan como polos de desarrollo. La competitividad no es un concepto abstracto: se traduce en bienestar para las familias, oportunidades para los jóvenes y confianza para los emprendedores.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) emitió recientemente su Índice de Competitividad Urbana 2024, en el cual Nogales se mantiene dentro del Top 10 nacional en la categoría de ciudades con entre 250 mil y 500 mil habitantes. Este resultado refleja avances en seguridad, innovación y conectividad, factores que permiten a los nogalenses vivir por encima de la media nacional. El estudio también advierte áreas de oportunidad en la diversificación económica y el mercado laboral, que representan retos pero también posibilidades para seguir creciendo.

La competitividad también se construye desde lo cotidiano. Una calle bien iluminada, un trámite ágil, un parque limpio o una escuela equipada son señales de que la ciudad está preparada para competir. Cuando los ciudadanos perciben eficiencia y cercanía en los servicios, se genera un círculo virtuoso: mayor confianza, más participación y mejores resultados. Así, la competitividad no solo se
mide en indicadores económicos, sino también en la calidad de vida que experimentan las familias.

Un aspecto fundamental es la innovación. Las ciudades competitivas apuestan por la digitalización de trámites, la transparencia en la información y el uso de datos para tomar mejores decisiones. Esto permite que los gobiernos locales actúen con rapidez y que los ciudadanos se sientan parte de un proceso abierto y confiable. La innovación, además, abre la puerta a nuevas formas de
emprendimiento y colaboración comunitaria.

Otro pilar es la educación. Una ciudad competitiva invierte en su gente, porque sabe que el talento es la base del desarrollo.

Programas de capacitación, becas y alianzas con universidades fortalecen la preparación de los jóvenes y les brindan herramientas para enfrentar los retos del mercado laboral. En Nogales, cada esfuerzo por mejorar la educación es también un paso hacia una mayor competitividad.

La competitividad no solo depende de indicadores económicos o de infraestructura; también requiere espacios de diálogo y planeación conjunta. Por ello, una propuesta valiosa sería la creación de un Comité de Competitividad Ciudadana, integrado por representantes de universidades, cámaras empresariales, asociaciones civiles y líderes comunitarios. Este comité tendría como
objetivo analizar periódicamente los avances de la ciudad en materia de competitividad y proponer acciones concretas para fortalecer las áreas de oportunidad señaladas por el IMCO.

De manera complementaria, podría establecerse una Comisión Municipal de Innovación y Competitividad, con carácter consultivo, que funcione como puente entre gobierno y sociedad. Su tarea sería diseñar estrategias de diversificación económica, impulsar la capacitación laboral y promover proyectos de innovación tecnológica. Con este tipo de instancias, Nogales no solo daría
seguimiento a los indicadores, sino que también construiría un marco institucional que garantice continuidad y visión de largo plazo.
La competitividad, en suma, es un compromiso compartido. Gobiernos, empresas, universidades y ciudadanos tienen un papel que desempeñar. Cuando todos suman, la ciudad avanza.

Y lo más importante: la competitividad no es un fin en sí mismo, sino un medio para lograr que las familias vivan mejor, que los jóvenes tengan oportunidades y que la comunidad se sienta orgullosa de su entorno.

Nogales puede ser ejemplo de cómo la competitividad se convierte en motor de transformación. Con visión estratégica, equipos preparados y participación ciudadana, es posible construir una ciudad que no solo compita, sino que también inspire. Porque al final, la verdadera competitividad se mide en la capacidad de mejorar la vida de quienes aquí vivimos.

Julio César Chávez Coronado