Luto en la Iglesia: Fallece el Padre Everardo Oloño Morales
El sacerdote, reconocido por su compromiso con migrantes y familias vulnerables, deja un legado de servicio y fe en la comunidad católica sonorense
La Arquidiócesis de Hermosillo confirmó el sensible fallecimiento del Presbítero Everardo Oloño Morales, un clérigo cuya vida estuvo marcada por el servicio pastoral y una profunda conexión con la comunidad católica, especialmente en el norte del Estado.
El Padre Everardo se formó bajo los principios de la caridad y la doctrina social de la Iglesia, como miembro del presbiterio de la Arquidiócesis de Hermosillo, su formación académica y espiritual le permitió ser un puente entre la fe y los problemas sociales de las comunidades que atendió. Se caracterizó por ser un sacerdote cercano a los laicos, al impulsar siempre la participación activa de la comunidad en la vida parroquial.
Uno de los periodos más significativos de su vida pública de servicio tuvo lugar en Nogales, Imuris, Agua Prieta y Hermosillo, con la premisa que, durante su estancia en esta frontera, el Padre Oloño no solo se limitó a las labores sacramentales, sino que se involucró activamente en atención social.
Dirigió acciones de atención al migrante en una ciudad de paso y retos constantes, desde una voz de consuelo y apoyo para quienes buscaban mejores oportunidades; dirigió diversos movimientos laicales, enfocándose en fortalecer el tejido social a través de la formación de valores en jóvenes y familias nogalenses; así como una cercanía comunitaria, donde es recordado por su estilo directo, su sencillez y su capacidad para escuchar a los sectores más vulnerables de la población.
Su deceso en Hermosillo, Sonora, deja un vacío en el presbiterio estatal, donde figuras como el Arzobispo Ruy Rendón Leal y el Arzobispo Emérito José Ulises Macías Salcedo han expresado su pesar, al reconocer en él a un “hermano sacerdote que ha partido a la Casa del Padre”.
La comunidad católica de Sonora, y muy especialmente aquellos que compartieron con él en Nogales, se unen en oración bajo la premisa bíblica de 1 Tesalonicenses 4,14: “Si creemos que Jesús murió y resucitó, de la misma manera Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús”.
El legado del Padre Everardo permanece en las parroquias donde sirvió, siendo recordado como un hombre de fe inquebrantable y un servidor incansable del pueblo de Dios. Descanse en paz.
