Madre sonorense obtiene permiso humanitario para despedirse de su hija en Tucson
Tras conocer el fallecimiento de su hija en Arizona, Judith Silva acudió a Nogales para solicitar ayuda, pues no cuenta con visa
Impulsada por el amor de una madre y la esperanza de poder dar un último adiós, Judith Silva emprendió un difícil viaje marcado por el dolor. Tras recibir la devastadora noticia del fallecimiento de su hija en Tucson, Arizona, encontró en Nogales algo más que ayuda institucional: encontró solidaridad, empatía y personas dispuestas a tenderle la mano en uno de los momentos más difíciles de su vida.
Gracias al respaldo de la comunidad, la Cruz Roja y las autoridades de ambos países, Judith pudo obtener un permiso humanitario de 24 horas para despedirse de su hija antes de su cremación.
Judith es residente de la ciudad de Hermosillo, el pasado lunes 19 de octubre recibió la noticia de que su hija había sido encontrada sin vida en tristes condiciones en la ciudad de Tucson, Arizona, por lo que se trasladó a esta frontera de Nogales para pedir la ayuda de las autoridades del vecino país, ya que no cuenta con visa y su mayor deseo era despedirse por última vez de los restos de su hija antes de que fuera cremados.
A su arribo fue acogida por Cruz Roja, con el respaldo de la Comandante Guadalupe González Bucio, que le ayudó desde su llega a buscar el permiso para cruzar a los Estados Unidos, dándole alojamiento como parte de los programas humanitarios de la institución, hasta lograrlo.
Hoy lunes 26 de octubre Judith pudo cruzar gracias a que le fue otorgado el permiso humanitario por parte de las autoridades norteamericanas.
Cabe mencionar que la población de Nogales, Sonora y Arizona que conocieron su caso por redes sociales apoyaron a Judith de manera económica por lo que le fue posible costear sus gastos, a quienes ella dijo estará siempre agradecida.
Estoy bien agradecida, la Cruz Roja no es solo una institución, me di cuenta que son seres humanos, que son gente que les duele lo que sucede y interceden por uno, le ayudan. Y la gente, maravillosa, agradecida con todo mi corazón, creo que mi hija, mi hija lo ha de sentir eso, el saber que la apoyaron, que la quisieron, que sin conocerla me dieron el apoyo, ayudaron a su madre a llegar a ella, estoy agradecida en el alma, en el alma.
Nunca voy a olvidar eso, lo voy a llevar en mi corazón y se lo voy a decir a ella, al acercarme a ella le voy a decir lo que hicieron por ella, muchas gracias a todos, muchas gracias.
¿Nogales ha sido bueno contigo?
Mucho, mucho, me siento como si yo fuera de aquí, como si aquí viviera y aún sin embargo todos me apoyaron, la Cruz Roja fue principalmente el enlace para apoyarme y pedir ayuda, el consulado americano aquí en Nogales también ayudó. el consulado mexicano en Tucson.
El permiso de Judith es de sólo 24 horas, para ir y ver el cuerpo de su hija que está en una funeraria en Tucson, Arizona, donde únicamente podrá estar 20 minutos, fue el tiempo que de manera especial le otorgaron, después ella tendrá que regresarse para cumplir con el permiso humanitario que debe entregar el martes 27 de octubre antes apunto de las 11 de la mañana.
Cabe mencionar que Judith fue acompañada hasta la línea de la Garita Dennis DeConcini por la comandante de Cruz Roja Guadalupe González y el Alcalde de Nogales, Sonora, Juan Francisco Gim, quien le brindó su apoyo moral.
Aunque el permiso que recibió es breve y el tiempo para estar frente a los restos de su hija se limita a unos cuantos minutos, Judith cruzó la frontera con el corazón lleno de gratitud. En medio de una tragedia que parecía imposible de sobrellevar, encontró el apoyo de desconocidos que se convirtieron en un abrazo colectivo.
Su historia deja testimonio de que la solidaridad no conoce fronteras y de que, aun en los momentos más oscuros, la humanidad puede iluminar el camino. Con lágrimas de agradecimiento y el recuerdo imborrable de quienes la ayudaron, Judith podrá finalmente cumplir el último deseo que guardaba como madre: despedirse de su hija y decirle, una vez más, cuánto la ama.

