Promotora cultural lleva la tradición de las catrinas a albergue de migrantes en Nogales
Con tres décadas de trayectoria, María Esperanza Molina imparte talleres de elaboración de catrinas a mujeres en situación de movilidad, quienes aprenden a crear estas figuras con cartón y materiales reciclados como parte de una iniciativa de difusión cultural y desarrollo de habilidades
La figura de las Catrinas ha dejado de ser un símbolo ajeno en la frontera para convertirse en un estandarte de resiliencia y empoderamiento femenino, este arte tradicional, nacido de mujeres trabajadoras, ha encontrado un nuevo propósito al brindar una herramienta de sustento económico y expresión a mujeres en situación de movilidad.
Con 30 años de trayectoria, la promotora cultura cultural María Esperanza Molina, originaria de la tribu Yaqui, traslado sus enseñanzas hasta el albergue Casa de Misericordia y de Todas las Naciones en Nogales, en donde las mujeres migrantes, mexicanas y de diferentes partes del mundo aprenden a elaborar estas figuras utilizando exclusivamente cartón y materiales reciclados.
Y entonces me las traje yo hasta acá, porque yo tengo la idea, no sé, de ponerlas en la entrada aquí, donde están las banderas, para que las vean, que ellas pueden cruzar como sea, por aire o por caminando, como sea, a ellas nadie les va a prohibir. Las catrinas son independientes de todo, y están hechas en México, y los mexicanos la crearon esta, mencionó Molina.
Mencionó la historia de esto talleres en Sonora, nació hace más de una década en la localidad de San Bartolo, en donde a pesar de que la figura ya es ciertamente conocida, se tuvo que luchar con las supersticiones de los pobladores para poder establecerse como una actividad comunitaria, por lo que el pasar este conocimiento a personas en tránsito, mencionó ofrece una alternativa a las mujeres para generar ingresos, sin importar en donde se encuentren.
Molina manifestó que, ante la falta de apoyo gubernamental para la difusión de este tipo de conocimiento artesanal, busca el camino por medio de organizaciones como la Fundación del Empresariado Sonorense (FESAC), quienes indicó han sido de gran ayuda para poder transmitir este arte en diferentes sectores en donde la Catrina mexicana pueda seguir siendo la figura de elegancia y misticismo típica del humor mexicano.
Y como no les enseño, pues yo quiero, y aquí me da mucho gusto, porque son de todas partes las mujeres. Entonces ellas van a ser portadoras de algo que yo quiero que se difunda, una cultura que pues es de México y criada por mexicanos, declaró.

