Impulsan estrategia comunitaria para proteger a jóvenes de adicciones y desapariciones

Representantes de Buscando Corazones de Nogales y la Fundación La Fe Fomenta Valores sostuvieron un encuentro para coordinar medidas de prevención, rehabilitación y concientización social en apoyo a las familias fronterizas

Impulsan estrategia comunitaria para proteger a jóvenes de adicciones y desapariciones

Con el objetivo de fomentar el trabajo colaborativo desde un enfoque preventivo frente al problema de las desapariciones, representantes del colectivo Buscando Corazones de Nogales sostuvieron una reunión con Erik Fuentes Castañeda, director general de la Fundación La Fe Fomenta Valores.

Ramona Ayala Ortiz, líder de la agrupación ciudadana, expuso su interés por impulsar estrategias conjuntas, con el propósito principal de ayudar a las familias de la localidad a identificar situaciones de riesgo a tiempo, especialmente con sus hijos, ya que el tema de las adicciones representa una ruta crítica vinculada a este fenómeno social.

Para cumplir dicha meta, las activistas destacaron el servicio comunitario que promueve la fundación y a partir de este primer acercamiento, ambas partes trazaron diversas rutas de acción, con medidas a través de distintos centros de desintoxicación e iglesias cristianas de la ciudad, apoyados por el respaldo activo de pastores y líderes locales.

La reciente alianza entre el colectivo Corazones de Nogales y la Fundación La Fe Fomenta Valores visibiliza dos de las problemáticas más severas de la frontera relacionadas a la desaparición y el consumo de narcóticos. Este esfuerzo conjunto busca establecer un muro preventivo para proteger a la juventud sonorense, a partir de la comprensión profunda del dolor que afecta a la comunidad.

El colectivo surge como respuesta directa a la crisis de inseguridad local, documenta constantes jornadas de exploración en predios y áreas desérticas, con el único fin de localizar a sus familiares ausentes, con apoyo de autoridades municipales, estatales y federales.

Con palas y picos, estas familias transforman su dolor en acción ciudadana, con la misión que no se limita a la localización de restos o al reclamo de justicia, sino que ahora evoluciona hacia la prevención para evitar que más hogares sufran esta tragedia, al reconocer que los jóvenes en situación de calle o con problemas de adicción se convierten en blancos fáciles para los grupos delictivos.

Por su parte, la organización que dirige Erik Fuentes Castañeda concentra sus recursos en la recuperación de individuos atrapados por la drogadicción, con su labor pública y notoria, donde exhiben testimonios de rehabilitación y eventos comunitarios masivos.

El problema central que abordan es la dependencia química, un mal que fractura familias enteras y deja a los adolescentes en un estado de vulnerabilidad extrema. Mediante la intervención de pastores, centros de desintoxicación y recintos cristianos, la fundación ofrece un esquema de rescate espiritual, emocional y físico, con el objetivo de dotar a las personas de herramientas para reinsertarse en la sociedad con un propósito de vida claro.

La premisa que plantearon atiende a una identificación temprana, al capacitar a las madres y padres de familia para detectar señales de alerta por consumo en los menores; así como de intervención comunitaria al utilizar la infraestructura de las iglesias y los centros de rehabilitación como zonas de refugio y contención, además de concientización pública al difundir mensajes preventivos sobre los riesgos reales del uso de sustancias y su relación con la violencia urbana.