Menores intoxicados en escuela: Emergencia en pleno horario escolar
Dos estudiantes de 15 años del Cecytes II fueron hospitalizados tras consumir alcohol y “gomitas” con una sustancia desconocida. La Comisaría de Seguridad Pública Municipal reforzó acciones preventivas y llamó a padres y docentes a fortalecer la supervisión y comunicación.
Un nuevo caso de intoxicación entre adolescentes sacudió esta semana las aulas de un plantel de educación media superior en Nogales, donde la rápida reacción de una maestra evitó un desenlace más grave. Las víctimas, dos estudiantes de 15 años, fueron halladas en estado de confusión y con signos claros de vómito dentro de un baño del plantel Cecytes II, en la colonia Colosio, tras supuestamente consumir una mezcla de bebidas alcohólicas y dulces adulterados con sustancias no identificadas.
La docente, quien prefirió no ser identificada, relató que notó el cambio brusco en el comportamiento de los jóvenes durante una clase de biología: “Se pusieron pálidos, se les veía mareados, y uno empezó a temblar sin control. No dudé: llamé al 911 y avisé al personal de salud del plantel”. En menos de 12 minutos, los paramédicos llegaron al lugar y los trasladaron al hospital Centro Médico, donde permanecen bajo observación por posible toxicidad por fentanilo o análogos sintéticos.
Según el reporte de la Comisaría de Seguridad Pública Municipal, los menores confesaron haber ingerido lo que creyeron eran “gomitas de fruta” que les dieron en una fiesta informal el jueves por la noche. “Nos dijeron que eran como los que venden en las tiendas, pero más fuertes”, dijo uno de ellos a los agentes. Las autoridades han iniciado una investigación para rastrear el origen de los productos, que se cree fueron traídos desde el lado norte de la frontera.
La prevención no espera a que pase la crisis
Este incidente no es aislado. En los últimos seis meses, al menos cinco casos similares han sido atendidos en planteles de Nogales, todos vinculados a productos que parecen inocuos: caramelos, gomitas, pastillas de menta, incluso botellas de agua con etiquetas falsas. Por eso, la Subdirección de Prevención del Delito, encabezada por la psicóloga Melissa Encinas, ha reforzado su presencia en las escuelas con un enfoque distinto: no solo con charlas, sino con talleres donde los propios estudiantes aprenden a reconocer señales de peligro y a actuar antes de que sea tarde.
“Ya no basta con decir ‘no consumas drogas’. Tenemos que enseñarles cómo identificar lo que no ven, lo que no saben que es veneno”, explica Encinas. En las últimas semanas, se han realizado 17 jornadas de intervención en preparatorias y colegios técnicos, con simulacros reales, testimonios de jóvenes que sobrevivieron a sobredosis y materiales visuales que muestran cómo se ocultan las sustancias en alimentos cotidianos.
Además, los directores escolares ahora cuentan con protocolos actualizados: desde la detección temprana de cambios en el rendimiento académico o el aseo personal, hasta la activación inmediata de redes de apoyo con padres y servicios de salud. “Cuando una maestra llama al 911, no es una exageración. Es el primer paso de una cadena que puede salvar vidas”, señala el jefe de la corporación.
En las calles de Nogales, donde el flujo constante de productos y personas cruza la frontera, muchos padres no saben lo que sus hijos llevan en los mochilas. Por eso, las autoridades insisten: la vigilancia no es solo responsabilidad de la escuela o la policía. Es de todos. “No se trata de desconfiar, sino de preguntar. De mirar los dulces que traen de regreso. De sentarse a escuchar, aunque sea por cinco minutos, lo que les pasó después de la clase”, dice una madre de dos hijos en la colonia San Isidro.
La alerta sigue vigente. Las autoridades recuerdan que los productos adulterados no vienen solo de fuera: también se fabrican en garajes y casas de la ciudad, y se distribuyen entre amigos con la falsa promesa de “una experiencia diferente”. Por eso, cada plática, cada taller, cada llamada de emergencia, es un eslabón en una cadena que aún puede romperse… pero también, salvarse.
