Llama obispo de Nogales a solidarizarse con migrantes

El obispo de la Diócesis de Nogales, José Luis Cerra Luna, destacó que la identidad de esta frontera es inseparable del fenómeno migratorio. Afirmó que no se entiende la ciudad sin migración, por lo que exhorta a ayudar a personas repatriadas o en tránsito por esta frontera

Llama obispo de Nogales a solidarizarse con migrantes

Bajo la premisa de que “somos discípulos de un migrante”, el obispo de la Diócesis de Nogales, Sonora, José Luis Cerra Luna, destacó que la identidad de esta frontera es inseparable del fenómeno migratorio. Afirmó que no se entiende la ciudad sin migración, por lo que aportar y ayudar a estas personas repatriadas o en tránsito es la misma esencia del ser nogalense y del ser humano.

Cerra Luna, quien recientemente migró desde Reynosa, Tamaulipas, para asumir su cargo en Sonora, reiteró que la migración es una condición intrínseca a la humanidad, que persistirá más allá de las políticas de turno. El obispo lamentó que en el contexto actual de estrategias migratorias mal aplicadas y la falta de sensibilidad política terminen por criminalizar a las personas, ignorando la dignidad fundamental que posee cada individuo que se ve forzado a dejar su hogar.

La política tendría que también tener estrategias que faciliten, que promuevan, que busquen la dignidad del migrante. Cuando no es así, vienen muchas consecuencias negativas. Y también hay gente abusiva que ve, decías hace rato, carne de cañón, pero hay lamentablemente también grupos, personas que ven al migrante como negocio, como una manera de obtener ingresos a partir también de acciones ilegales. Esto también es lamentable. Son dos situaciones colaterales que atentan contra la dignidad del migrante, comentó el obispo.

El líder religioso recordó a los fieles que el cristianismo tiene su base en la figura de un migrante, señalando que Jesucristo mismo vivió el exilio como perseguido político en Egipto. Bajo esta perspectiva, instó a los creyentes a ver en el migrante a un hermano y no a un delincuente, recordando que incluso espiritualmente el ser humano está “de paso” y su meta definitiva trasciende las fronteras geográficas de este mundo.

Asimismo, el obispo denunció el clima de miedo y desesperanza que se han generado las políticas de hostigamiento en la frontera con Estados Unidos. Relató con preocupación cómo el temor a ser detenidos ha llegado al extremo que algunas diócesis de California han pedido a los migrantes no acudir a misa para evitar que salgan de sus hogares y se expongan a riesgos, una situación que consideró antropológicamente lamentable.

Lo que yo más veo, además de las consecuencias económicas, políticas, lo que está generando esta actitud, y yo lo lamento muchísimo, es el miedo. Hay millones de migrantes en Estados Unidos que tienen miedo. Y eso a mí se me hace lamentable. ¿Cómo yo puedo generar y sentirme contento sabiendo que genero miedo? Y son miedos muy concretos, declaró.