Sonora: Tres años para gobernar, retos y reflexiones
La coordinación interinstitucional también será clave. Un gobierno estatal no puede avanzar solo: necesita trabajar de la mano con municipios y con la federación
La siguiente administración estatal en Sonora enfrentará un escenario inédito: gobernar con un periodo reducido de tres años en lugar de los tradicionales seis. Esta circunstancia obliga a pensar con claridad, a priorizar con inteligencia y a actuar con rapidez. No habrá margen para la improvisación ni para perderse en la grilla política; cada decisión contará y cada error pesará más.
Uno de los principales retos será la selección de perfiles en mandos medios y altos. Contar con funcionarios sin experiencia puede convertirse en un lastre, pues la curva de aprendizaje en un
gobierno tan corto es un riesgo que no se puede permitir. Los tres años exigen que desde el primer día los equipos estén listos para ejecutar, evaluar y rendir cuentas. La improvisación en los
nombramientos sería una condena al fracaso.
Igualmente preocupante sería integrar perfiles con poca orientación a resultados. En un periodo tan breve, perderse entre el bullicio político, las disputas internas o la búsqueda de protagonismos personales sería sumamente dañino. La ciudadanía espera eficacia, no discursos vacíos; espera soluciones, no excusas. El nuevo titular del Ejecutivo deberá demostrar firmeza y visión al elegir a quienes lo acompañen, privilegiando capacidad y compromiso por encima de cuotas o intereses partidistas.
La priorización de temas será otro desafío central. Tres años no alcanzan para atender todos los pendientes, por lo que se requiere una agenda clara y estratégica. Dedicar tiempo y recursos a
proyectos de bajo impacto sería un error costoso. La administración deberá identificar cuáles son los asuntos que más afectan la vida de los sonorenses y concentrar ahí sus esfuerzos: seguridad, salud, educación, desarrollo económico y transparencia.
En este sentido, hay dependencias que resultan estratégicas para la estabilidad de un gobierno estatal. Secretarías como Hacienda, Salud, Gobierno, Anticorrupción y Seguridad son áreas donde se necesita experiencia probada y capacidad de respuesta inmediata. Si estas instituciones no logran entrar en ritmo desde el día uno, la estabilidad del proyecto gubernamental puede verse comprometida. La ciudadanía no puede esperar meses a que los equipos aprendan; requiere resultados inmediatos.
La coordinación interinstitucional también será clave. Un gobierno estatal no puede avanzar solo: necesita trabajar de la mano con municipios y con la federación. La articulación permitirá que los programas lleguen más rápido, que los recursos se aprovechen mejor y que las políticas públicas tengan mayor impacto. En tres años, la coordinación no es un lujo, es una necesidad.
Finalmente, la nueva administración deberá entender que la confianza ciudadana se construye con hechos. La transparencia en el uso de recursos, la rendición de cuentas y la comunicación clara serán indispensables para que la sociedad perciba un gobierno cercano y responsable. Tres años pueden parecer poco, pero si se gobierna con visión y eficacia, pueden ser suficientes para dejar huella positiva.
La reflexión es inevitable: gobernar en tres años exige más disciplina, más claridad y más compromiso que nunca. El reto de la o el próxima titular del Ejecutivo será demostrar que, aun con
un periodo reducido, se puede construir un gobierno sólido, responsable y orientado a resultados.
Julio César Chávez Coronado

