Michelle Pfeiffer, obsesiva y muy perfeccionista

La actriz dice que es minuciosa en todos los aspectos de su vida, aunque reconoce que la maternidad la ha ayudado.



CIUDAD DE MÉXICO.- En el nuevo formato de streaming, el Festival de Cine de Nueva York NYFF fue el lugar elegido para el estreno de la comedia French Exit sobre una viuda de Manhattan que se muda a París para gastar lo último que le queda de la herencia del esposo. Y aunque esta vez no pudieron desplegar la alfombra roja para el cierre del festival, por Zoom, tuvieron como invitada a Michelle Pfeiffer.

Después de tantos años, ¿lograste encontrar el balance entre la fama y la privacidad del hogar que hoy se disfruta tanto con la pandemia?

Supongo que para todos es diferente en momentos diferentes. No sé... yo siempre puse primero a mis hijos, al mismo tiempo que traté de satisfacer mis egoístas necesidades porque amo mi trabajo y amo ser madre, como también amo estar en casa.

¿La preocupación por la edad en Hollywood es un virus que no tiene cura?

Existe cierta discriminación por la edad en Hollywood, pero es algo que también está mejorando, creo. Las nuevas actrices hoy también tienen mejores oportunidades que antes.

¿En tu caso, a qué edad disfrutaste más tu carrera?

Supongo que fue a los 34 años.

¿Alguna razón en particular?

Fue la edad que nació mi hija.

¿Y si miras hacia atrás en la época de Caracortada o Vaselina 2, tenías un plan definido para tu carrera o la fama se mantuvo por las vueltas del destino?

En mi carrera no me cayó todo de golpe, aunque tampoco lo tuve todo calculado. Incluso cuando no tuve necesariamente muchas opciones, siempre fui muy selectiva en las limitadas oportunidades que tuve a mi disposición. Pasé mucho tiempo desempleada. Sabía muy bien que no iba a aceptar muchos roles donde sólo me querían ver del brazo de un hombre.

¿Lo bueno y lo malo que descubriste sobre Michelle Pfeiffer en medio de la pandemia?

Soy muy buena en todo. (risas) No. Soy muy buena realmente en las cosas físicas, lo que tenga que ver con construir algo. También soy bastante buena en descubrir algo nuevo, cosas así. ¿Y en qué soy muy mala? Como jugadora de tenis soy pésima.

¿Lo mejor y lo peor de tu vida, hoy?

Supongo que la mejor parte de mi vida, hoy, es la armonía familiar, no sólo en mi familia inmediata, sino también la parte extendida de la familia. Tampoco sé la gran razón, pero no pienso cuestionarlo. Y lo peor... (se toma un momento para pensarlo) por suerte no tengo nada malo por contar hoy de mi vida.

¿Y lo mejor de la nueva película French Exit?

Ahí me encantan los personajes. Me pareció uno de los más extraños y amorosos guiones que he leído. La forma en que está escrita me transportó por una historia que pinta unos personajes bastante excéntricos, pero con los pies sobre la tierra de su propia realidad, llevándote de viaje por un mundo que desde afuera jamás lo hubiera experimentado. Eso es lo que al menos descubrí en mi personaje de Frances.

En Avengers Endgame ya habías interpretado un personaje de la alta sociedad, como en French Exit. ¿Se parece en algo la fama de Hollywood con la alta clase social?

Yo no crecí en este mundo de alta clase social, ni siquiera cerca. Crecí en California. Ni siquiera creo que un mundo así existía. Es interesante, porque todos solemos vivir en nuestra propia burbuja, cualquiera que sea la burbuja en la que vivas. Y me parece gracioso, ingenioso, sofisticado y al mismo tiempo inteligente y emocionante.

¿De verdad no conociste a gente de la alta sociedad antes de ser famosa?

Tuve amigos que crecieron en este mundo de la alta sociedad de Nueva York, una especie de “élite”, pero yo soy la típica señorita de Orange County, en California. Siempre me sentí muy extraña cuando ellos se juntaban, pero de alguna forma siempre encontramos la forma de convivir con gente, buscando el lado tridimensional, cuando te das cuenta como en French Exit que es imposible encontrar polos opuestos en este mundo. Ahí es cuando te das cuenta que vivimos todos en nuestra propia burbuja. Y dependiendo la burbuja donde naciste, desarrollas tu propio conocimiento de sobrevivencia. Ahí sí somos diferentes, dependiendo las experiencias que tuvimos.

¿Te identificas en algo del aspecto obsesivo de tu personaje?

La verdad no. Puedo identificarme con su preocupación por ser buena madre, sintiendo que está fracasando. Es algo que todos los padres creo que sentimos en algún momento, que a lo mejor fallamos con nuestros hijos o que destruimos sus vidas para siempre. Soy un poco obsesiva en todo lo que sea perfeccionismo. En eso puedo ser muy obsesiva.

¿En el trabajo?

En todo. Ahora, la maternidad también me ayudó porque no se puede lograr la perfección en algo tan impredecible. No importa lo que hagas. Llega un momento en que tenemos que olvidarnos de controlar a nuestros hijos hasta cierto punto. Y en ese sentido me ayudó a dejar pasar ciertas cosas.

TRABAJO DURO

Aunque el personaje de Michelle Pfeiffer en French Exit pertenece a la alta sociedad, en la historia está a punto de perder hasta el último centavo de la fortuna que heredó del esposo, mudándose a París con el hijo y un gato. Sí, un gato, un personaje que toma todavía más importancia al saber que es la reencarnación del fallecido esposo. Basada en la novela del canadiense Patrick deWitt, French Exit es una sátira sobre un estilo de vida millonario sin los millones, entremezclado en la extraña relación familiar. Y aunque el personaje de Michelle se llame Frances y se muda a París, con un título que traducido al español significa “salida francesa”, en realidad es un término que se utiliza para salir de cierto encuentro social, sin despedirse.

¿A la hora de actuar, se disfruta más el rodaje de una comedia como French Exit o el drama de la acción de Caracortada?

No dudaría en colocarlas a la par. Definitivamente ésta fue una de mis cinco mejores experiencias en el cine. El elenco era extraordinario y se disfruta bastante un rodaje cuando te dan algo tan bien escrito donde se siente que no necesitas trabajar. Pero también trabajamos muy duro en una producción independiente, con un presupuesto muy bajo donde los horarios eran también muy limitados. Todos trabajamos duro, al mismo tiempo que nos reíamos y nos divertimos filmando.

¿Por qué crees que nos reímos tanto de ciertos momentos dramáticos que jamás nos reiríamos en el momento que los vivimos?

En mi vida descubrí que las peores situaciones son también cuando la gente parece más graciosa. Como cuando mi padre o mi madre fallecieron... supongo que es un mecanismo de defensa de la gente. Yo tuve una profesora de teatro que solía preguntar cómo te comportarías en determinada situación, para decirte después “Ok, ahora, ¿Cómo te comportarías realmente?” Siempre es diferente cuando vives el momento. Por eso es que la realidad es tan inusual y supongo que es lo que hace que todo sea mucho más... real.

EDICIÓN IMPRESA