Huertos urbanos, alternativas contra el calor de las ciudades

Destaca la presidenta de CultiCiudad, Gabriela Vargas, los beneficios de esta actividad; Huerto Tlatelolco, ejemplo del cuidado ambiental y de la bioclimática del lugar, destaca.



CIUDAD DE MÉXICO.- Debido al cambio climático es común que durante esta época las temperaturas se eleven más de lo que sucedía en años anteriores y en las ciudades aún más debido a las altas temperaturas que generan; sin embargo, en las ciudades es posible dar un pequeño giro a esto con huertos urbanos y así no sólo cuidar el ambiente sino refrescar el mismo.

Durante el IX Congreso Internacional de Sustentabilidad, organizado por la Sociedad de Estudiantes de Ingeniería Química de la IBERO, la fundadora y presidenta de CultiCiudad, Gabriela Vargas Romero, destacó las cualidades de las áreas verdes de calidad en las ciudades, mismas que ayudan a combatir el cambio climático.

“Los huertos urbanos tienen incidencia. Son espacios verdes donde habitan insectos, aves y en donde las personas tienen la oportunidad de reconectar con la naturaleza”, dijo durante su conferencia  Ciudades sustentables a través de huertos urbanos.

Ejemplo de esta acción del cuidado ambiental en la urbe es el caso del Huerto Tlatelolco, en la Ciudad de México, se cosechan 300 kilos de alimentos a la semana, también genera beneficios en torno a la bioclimática del lugar, siendo un elemento que combate el cambio climático y las islas de calor de las ciudades.

En tanto, entre las camas de cultivo y los pasillos hay 30 grados de diferencia, lo cual demuestra que las áreas verdes de calidad generan beneficios en el combate al cambio climático.

“(Los huertos) son áreas donde se mejora la calidad del aire, mitiga el ruido y nos trae el sonido de la naturaleza. Además, se vuelve un factor para disminuir las islas de calor que se generan en las ciudades”, comentó la especialista quien también se desempeña como directora del Huerto Tlatelolco.

Así, entre los beneficios de los huertos urbanos detallados por la experta se encuentran los siguientes:

Producción de alimentosReconexión con la naturalezaIncentivar la actividad físicaVincular a la comunidadMitigar el ruidoMitigar el calor producido por las ciudades
Además Vargas Romero destacó que un huerto también promueve la actividad física por los procesos de siembra y mantenimiento que se llevan a cabo en estos ecosistemas, lo que permite que las personas reciban rayos del sol y contacten con los ciclos de la vida.

La experta con 20 años de experiencia en el desarrollo de proyectos de agricultura urbana en la capital del país reconoció que desde hace algún tiempo estos planes han ido al alza en las ciudades de todo el mundo “porque tiene que ver con la necesidad de volver al origen y sentirnos parte de la naturaleza. Un huerto nos conecta con ese instinto agrario”.

Al respecto destacó que 20 por ciento de los alimentos mundiales que se producen es cultivado en zonas urbanas periurbanas, además de la participación femenina, ya que 70 por ciento de los sembradores urbanos en Latinoamérica es mujer.

 
SALUD Y ALIMENTOS

La directora del Huerto Tlatelolco explicó que este proyecto y su cosecha semanal de 300 kilos de alimento son muestra de que este tipo de espacios pueden ser saludables para sus habitantes y los invita a sumarse a los procesos de producción.

“Esto se vuelve una estrategia regenerativa de salud y de profunda transformación en las comunidades urbanas donde las personas se acercan, involucran y comprometen con los procesos de producción de alimentos locales”, dijo.

Precisó que la agricultura urbana es un punto sistémico que tiene impacto en muchas áreas: crear espacios verdes, desarrollo económico, provee de alimentos para apoyar la seguridad alimentaria de familias, promueve la economía local (a través de cadenas cortas de distribución), actividad recreativa, mejora el entorno al agregar biodiversidad y cerrando ciclos de nutrientes, y en la generación de resiliencia.

Vargas Romero destacó que en el espacio ubicado en la tercera sección de la unidad habitacional Tlatelolco, sobre paseo de la Reforma, hay hasta 9.5 grados de diferencia entre la avenida y el centro del huerto.

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