Coronavirus



La lucha por la hegemonía en medio de una pandemia

 

La guerra -comercial en este caso- es una de las pocas actividades humanas que no cejan ni siquiera en medio de una gran calamidad. Si los estados euroasiáticos no dejaron de luchar e intrigar aun en mitad de las sucesivas epidemias de peste negra -que en Europa se llevó a un tercio de la población y en Asia las víctimas fueron incontables- ¿por qué iban a desistir EEUU y China en su guerra comercial? El Covid 19 que azota a poblaciones y economías por igual en la actualidad solo es una variante más a tener en cuenta para los estadistas.

 

Los efectos de la guerra comercial ajena en una Latinoamérica diezmada por el coronavirus

 

Por las características económicas y sociales del subcontinente -y esta relación se acentúa aún más si hablamos de México- unas consecuencias negativas tanto para EEUU como para China nos serían sumamente perjudiciales a nosotros también, ya que exportamos mano de obra con cualificaciones profesionales que van desde perfiles muy especializados hasta los menos formados, sobre todo al norte del Río Grande -que luego revierte positivamente en nuestro país en forma de Know-how, remesas económicas e incluso influencia política- y materias primas tanto a EEUU como a la potencia asiática.

 

Además, importantes firmas estadounidenses tienen centros de producción en nuestro país, y malos resultados en una junta de accionistas en las empresas de Silicon Valley pueden repercutir negativamente en la continuidad de empleo de alto valor añadido aquí.

 

Inestabilidad en los mercados: oportunidad y riesgo

 

Pero tiempos turbulentos no tienen por qué ser necesariamente malos para el inversor, ya que si seguimos la cuenta oficial de nuestro bróker online de referencia en Twitter y el resto de redes sociales o páginas económicas especializadas, nos habremos dado cuenta de la cantidad de activos que están experimentando una volatilidad poco común estas últimas semanas -algunos han estado subiendo; el mentado oro, algunas criptomonedas…, otras se han desplomado y recuperado en parte; petróleo, y otras han vivido una suerte desigual- y de la oportunidad de arriesgar algo de capital que ello supone… o de dejarlo quieto por lo que pudiera sobrevenir.

 

En el apartado de los activos que han sufrido una suerte desigual podemos incluir las cotizaciones en bolsa de importantes empresas estadounidenses -precisamente algunas de las cuales tienen una estrecha relación económica con nuestro país, relación que iba a verse beneficiada con la firma del nuevo tratado comercial entre México, EEUU y Canadá-. Si la inestabilidad es tan alta ¿cuáles son las opciones del inversor? Pues básicamente el inversor debe decidir si quiere asumir riesgos con su capital y, de ser así, cuáles. Por ejemplo, ¿es mejor operar con acciones de EEUU con CFDs o es mejor comprar acciones que han caído esperando un futuro de cotizaciones al alza?

 

Si elegimos la primera opción podremos operar aunque el activo caiga, ya que con los CFDs -contratos por diferencia- no estaríamos comprando ni vendiendo las acciones, lo que hacemos es tomar la cotización del activo, y mediante un market maker -nuestro bróker- tratamos de predecir qué dirección tomará la cotización en un periodo de tiempo más breve o más largo -una posición de trading con CFDs puede estar abierta desde unos pocos segundos hasta días, semanas o meses- y abrimos una posición en consecuencia, en corto para caídas y en largo para subidas. Sin embargo, hay que recordar que en las tendencias siempre ocurren correcciones al alza o a la baja que podrían dar al traste con nuestra previsión aun habiéndola hecho correctamente, sobre todo en momentos tan inciertos y volátiles como los que vivimos ahora, donde el sentimiento del mercado puede cambiar muy rápidamente.

 

En definitiva, una operativa que parece sencilla pero en la que un elevado porcentaje de traders termina por perder sus depósitos por la volatilidad del mercado y el uso del apalancamiento, que supone multiplicar el capital disponible para invertir del trader a través del uso de fondos ajenos que le presta el bróker, con lo que los hipotéticos beneficios y menoscabos del depósito que aportó el trader aumentan en proporción al nivel de apalancamiento usado, pudiendo las pérdidas superar el depósito inicial de este. En caso de llegar a una situación en que las pérdidas superen el depósito del trader se incurriría en deudas si el bróker no garantiza la protección frente a saldos negativos.

 

Si nos decantamos por comprar la acción directamente nos arriesgamos a que la empresa no pueda soportar la tensión si se está viendo sometida a ella por culpa de la actual situación -necesariamente el coronavirus va a llevarse por delante multitud de empresas de todos los tamaños- y sus títulos terminen por valer cero, pero a la vez nos proporciona un activo “físico” y derechos sobre él, lo que no ocurre cuando operamos con CFDs.

 

La incertidumbre hace crecer al oro

 

Pero no todo iba a ser incertidumbre, y en esta ocasión podemos permitirnos terminar con una nota positiva, ya que el aumento de la inestabilidad financiera ha hecho que valores refugio tradicionales como la plata y sobre todo el oro hayan visto aumentar sus precios como la espuma, y precisamente en cuanto al último de los metales México es un importante productor, así que ahí tenemos una forma de obtener dólares, euros o yenes con los que hacer frente a las consecuencias sociales y económicas de la pandemia.

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