Héctor Bonilla se convierte en Patrimonio Cultural Vivo

La tradición familiar le dictaba estudiar medicina o docencia, pero la vocación lo llevó a la actuación



CIUDAD DE MÉXICO

El primer actor Héctor Bonilla (Ciudad de México, 14 de marzo de 1939) recibió la noche de ayer el nombramiento de Patrimonio Cultural Vivo de la Ciudad de México por parte de las autoridades culturales de la capital del país, por sus aportes al arte escénico nacional y a otras áreas del quehacer y conocimiento humano.      

Tocó al histrión Damián Alcázar ser maestro de ceremonias en el acto que tuvo lugar en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris. El actor mencionó que se encontraba en Lisboa cuando fue enterado del reconocimiento que se haría a quien dijo es, desde hace muchos años, su padrino artístico, su maestro y su amigo, a quien debe parte de lo que es.      

Bonilla llegó erguido, elegante y pulcramente trajeado en color oscuro y acompañado por su pareja de vida, Sofía Álvarez, y sus hijos Fernando y Sergio. En el escenario, los tres leyeron una biografía del celebrado, comentada y aderezada con situaciones chuscas y anécdotas.      

''Nació en 1939 en su casa de la calle de Niágara, en la colonia Cuauhtémoc de la Ciudad de México, siendo el último de seis hermanos. Ese mismo año inició la II Guerra Mundial y murieron el poeta español Antonio Machado (1875-1939) y el neurólogo austriaco Sigmund Freud (1856- 1939)", recordaron entre datos curiosos Sofía, Fernando y Sergio.       

Refirieron que en su adolescencia, Héctor Bonilla tuvo dos grandes amigos, apodados “El Elote” y “El Chino”, y tan entrañable resultó esa unión fraterna que, en honor a uno de ellos, bautizó a uno de sus hijos con su nombre de pila. En esos años jugaba futbol americano, pero debido a una lesión que le acható la nariz se retiró de la cancha.      

La tradición familiar le dictaba estudiar medicina o docencia, pero la vocación lo llevó a la actuación. A la fecha, suman más de 440 obras de teatro clásico y comercial, además de cine, radio, televisión y comerciales a lo largo de 55 años de carrera escénica, lo que le ha valido dos premios Ariel y el Ariel de Oro. Un mariachi amenizó la noche.



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